Menuda pregunta, ¿verdad?, no hace falta ni formularla, a mí y estoy convencido que prácticamente a todos los que vivimos con un perro, gato u otro animal no nos cabe ninguna duda, por supuesto que nos hacen felices, son un miembro más de la familia, nuestros amigos, compañeros de viaje y siempre están ahí en los buenos y en los malos momentos, yo por lo menos lo siento así. Pero claro está que esto es una opinión muy personal y como tal, subjetiva. Hace unos días, de manera casual llegó a mis manos un artículo publicado en la revista Anthr170ozoös cuyo título Pets and Happiness: Examining the Association between Pet Ownership and Wellbeing  llamó poderosamente mi atención porque intentaba explicar de una manera científica y como tal objetiva lo que todos tenemos tan claro aunque de manera subjetiva. El artículo en cuestión estaba firmado por dos autores del Departamento de Psicología del Manhattanville College de Nueva York y con semejante panorama tenía que leerlo inmediatamente, me preparé una taza de café, busqué un sitio tranquilo y con la mejor compañía (mis dos perros y dos gatos) me puse a ello, a ver si los americanos eran capaces de descubrir cómo nuestros animales nos hacen felices.

El artículo comenzaba planteando la existencia de numerosos estudios que habían demostrado una relación positiva entre la tenencia de mascotas y la salud física de sus propietarios, algunos beneficios físicos mostrados son la disminución de la presión arterial (Allen, Shykoff & Izzo, 2001) o el aumento de la tasa de supervivencia tras un infarto de miocardio (Friedmann & Thomas, 1995), además de la salud física también hay beneficios sobre los aspectos negativos de la salud mental, de hecho uno de los estudios revisados establece que los propietarios de mascotas presentan menores niveles de depresión (Clark Cline, 2010). Sin embargo hay muy poco publicado del beneficio sobre los aspectos positivos de la salud mental como es la felicidad o el bienestar. La mayor parte de estos estudios no son concluyentes, o en muchos casos la muestra poblacional es pequeña por lo que no se puede concluir nada que sea estadísticamente significativo. Pero desde mi punto de vista, antes de nada habría que definir qué es la felicidad o el bienestar, pues es muy complicado, porque el término felicidad es subjetivo, en el artículo hablan de tres componentes de felicidad: alta satisfacción con la vida de manera global, muchas emociones positivas y pocas emociones negativas (Diener, 1984; Diener, Lucas & Oishi, 2002), pero desgraciadamente no hay ningún estudio , hasta la fecha, que haya analizado estos tres componentes.

¿Y qué hicieron entonces en este estudio?

 Plantearon dos preguntas de investigación

  1. ¿existen diferencias en el bienestar subjetivo entre las personas que tienen mascotas y las que no?
  2. ¿existen diferencias en el bienestar subjetivo entre los que tienen gatos y lo que tienen perros? – esta última me parece muy interesante, siempre hemos hablado de que las personas que tienen gato o tienen perro son distintas 🙂

Se incluyeron 263 participantes (131 hombres y 131 mujeres, 1 persona declinó responder) de edades comprendidas entre los 19 y 68 años. Los participantes tenían que completar un cuestionario online. Dicho cuestionario incluía preguntas sobre bienestar y personalidad, tras la finalización del cuestionario debían responder una serie de preguntas demográficas y si poseían o no mascota. A partir de ese momento en función de si poseían o no mascota debían contestar una serie de preguntas u otras. Se utilizaron una serie de escalas como la escala subjetiva de felicidad, la de satisfacción con la vida o el cuestionario de regulación de emociones entre otras.

¿Y qué concluye el estudio?

Los que tenían mascotas estaban más satisfechos con la vida en comparación a los que no tenían, sin embargo no se encontraron diferencias entre los grupos respecto a la felicidad, las emociones positivas y las negativas. No obstante habría que llevar a cabo un estudio longitudinal (seguimiento en el tiempo) para poder realmente confirmar esto.

Con respecto a si hay diferencia entre las personas que viven con perro o con gato, se demostró que los que vivían con perro presentaban un bienestar mayor. Hay que destacar que esta relación se determinó basándose en ciertos rasgos de personalidad de los propietarios, pero desde luego la personalidad sola no es suficiente para explicar dicha diferencia.

En definitiva, al acabar de leer el artículo tenía sentimientos encontrados, los americanos con este este estudio no habían sido capaces de confirmar realmente nada de manera objetiva, de hecho como apuntaban, era necesario seguir investigando, quizás llevando a cabo estudios longitudinales podríamos ver las cosas con más claridad.

Yo sigo opinando lo mismo que planteaba al principio de este post, con todas las subjetividades de este mundo, mis animales, mis compañeros de vida me hacen muy feliz, no hay todavía estudio perroterapia-galeria (36)(que yo sepa) que lo confirme, pero no cambiaría mi vida con ellos por nada de este mundo. Lo que nos aportan a nivel físico y psicológico es mucho, lo compruebo cada día, lo veo en mí y por supuesto en los usuarios con los que trabajamos. Si no existierais habría que inventaros. Gracias por vuestro cariño incondicional.

Muchas gracias a todos por leer este post, espero que lo hayáis encontrado interesante.

Os dejo la referencia del artículo por si queréis leerlo con detalle.

Ref. Katherine Jacobs Bao & George Schreer (2016) Pets and Happiness: Examining the Association between Pet Ownership and Wellbeing, Anthrozoös, 29:2, 283-296, DOI:10.1080/08927936.2016.1152721